Yo elijo.

 

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Cuando tienes un hijo parece que te den una bofetada en toda la cara. Haces cosas que siempre tuviste en la lista de los “jamases”   y te tragas bien dobladitas las palabras que pronunciaste sobre los padres de tus alumnos o los sobrinos de tus amigos o, o, o… Y es que cuando tienes un hijo, todo se vuelve extremadamente más intenso, tanto la alegría, como el miedo.

Una de las cosas que evidentemente me preocupan más, es la educación que quiero para Vera. Supongo que eso está en la cabeza de cualquiera padre/madre/tutor, pero en las cabezas de las maestras, todo este lío es aun más grande y voluminoso si cabe.

Yo elijo  SEGUIR a mi hija. Seguirla sin agobios y respetar SU momento. Está claro y cada vez más lo vivo en mi propia piel, que ellos deciden siempre. Deciden cuando caminar, deciden cuando van a dormir del tirón, deciden cuando van hablar…Claro que puedes insistir, claro que puedes estimular o intentar modificar…claro. pero son ellos los que deciden. Tenlo por seguro.

Yo elijo ACOMPAÑAR a Vera. Acompañarla cuando se tira en el suelo porque le he dicho que no hay más galletas porque ya se ha comido tres. Acompañarla cuando se resbala y se da en la cabeza con el pico de la mesa y viene llorando cual dramaqueen porque se ha hecho daño. Acompañarla cuando la dejo en la guarde si tengo fiesta y pasa de mi cara ( de mi caraaaaa!) al ver su maestra. Acompañarla SIEMPRE, aunque me duela, me enerve, me enfade, me chirríe el corazón y me salga humo por la cabeza.

Yo elijo OFRECERLE. Ofrecerle un espacio libre, un ambiente tranquilo. Ofrecerle mi voz para cantarle canciones en bucle. Aunque las odie. Ofrecerle opciones a la hora de comer si no quiere el súperpuredebrocoli.  Ofrecerle mi hombro para acunarla hasta que se duerme. Ofrecerle mi ayuda cuando quiere subir al tobogán y no se da cuenta que es un bebe y que por mucho que lo intente sus piernecillas aun son cortas y su fuerza, aunque es una valiente, aun está por crecer.

Yo elijo VALORAR sus cosas buenas. Valorar su sonrisa permanente, su generosidad. Valorar que se entretiene muchísimo y que es una espaviladilla de cuidado. Valorar que le encantan los cuentos y se puede tirar ratos y ratos hojeando. Valorar que es agradecida y se queda sin rechistar en casa de los abuelos o de los avis. Valorar que come como una santa y que casi duerme también como una santa. Valorar que es curiosa, activa, exploradora. Valorar sus gestos y su mirada se complicidad. Valorar su cariño, que reparte sin nada a cambio.Valorar como se entrega en cualquier actividad que le presentes. Valorar su tenacidad y su tozudez para hacer las cosas a su manera y SOLA.

Yo elijo COMPRENDER sus cosas menos buenas. Elijo comprender cuando se enfada y se tira por el suelo. Cuando se para 34567 veces caminando por la calle y te reta mirando porque sabe que no te ha hecho ni el más mínimo caso.  Comprender cuando no necesita hacer la siesta y quiere estar jugando contigo everytime. Cuando tira las cosas por el suelo y tu acabas de limpiar. Comprender que no quiera estar más de media hora sentada en un sitio porque es una niña, porque necesita moverse. Aunque me cueste, aunque compare( miraestellevaunahoraquietoconuntrozodepan) yo elijo comprender sus necesidades en cada momento.

Yo elijo estar PRESENTE. Presente cuando quiere pintar o cuando quiere que le pongas por enésima vez la canción de la alegría. Presente cuando juega en el arenero del parque y aunque no te mire ni te busque en ese momento, yo elijo estar presente. Estar, sin mirar el móvil, sin pensar en que tengo que comprar lechugas y petitsuis ( si, le doy petitsuis a Vera, con conservantes, azúcares y todas esas cosas que se supone que no se tienen que dar)

Yo elijo SOSTENER. Sostener sus rabietas ( que ya empiezan a asomarse). Sostener sus miedos, sus incertidumbres. Sostener su mala leche cuando la saca y sus malos días. Que aquí está tu madre, la de los pelos locos, la de los ojos grandes como tu. Aquí está tu madre Vera, para sostenerte cuando creas que te vas a caer.

Yo elijo AMARTE. Amarte siempre en todo momento. Aunque este amor de madre sea a veces contradictorio. Es un amor tan limpio y sincero. Un amor que crece y que crece y que crece y que crece. Un amor que no nace de golpe. Un amor puro y sin condiciones. Un amor libre, atento. Un amor distinto Vera. Distinto porque des de que tu llegaste a mi vida, yo ya no soy la misma.

 

feliz Martes.

 

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